Colectivo Proyecto Arrayanes


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Asociación de voluntarios para el estudio, difusión, protección, conservación, reutilización y puesta en valor del PATRIMONIO MINERO-INDUSTRIAL
(Antiguo distrito del plomo de Linares - La Carolina)

Trabajos a sangre

EXTRACCIÓN Y DESAGÜE “A SANGRE”

LAS NORIAS.

Desde la Antigüedad la fuerza muscular se ha empleado para realizar los trabajos de extracción y desagüe en las minas. Los romanos utilizaban Norias movidas a brazo por esclavos. Para desaguar una mina eran necesarias varias norias colocadas en serie en niveles sucesivos. Cada noria se alojaba en un hueco con foso, de dimensiones adecuadas, que se excavaban en la roca.

Maqueta de norias romanas (Museo Bochum, Alemania)

Una noria puede elevar el agua hasta una altura limitada, entre ¾ y 2/3 de su diámetro, que solía ser cercano a los 4 metros. Esto implica que la profundidad de la mina no podía ser muy grande, o tendría que requerir gran cantidad de excavaciones interiores.

LOS TORNILLOS DE ARQUÍMEDES.

Consisten en un plano inclinado enrollado en forma de hélice alrededor de un eje. Al girar éste, el tornillo empuja el agua hacia arriba. En El Centenillo se encontraron varios tornillos romanos en los cuales el cilindro y el eje eran de madera y la hélice de cobre (H.W. Sandars 1911).

Tornillo de Arquímedes hallado por H. W. Sandars

Aunque el desnivel que podían salvar era menor que el conseguido con las norias, el uso de tornillos tenía otras ventajas:

– Eran más fáciles de instalar.
– Al ser estrechos, cabían en las galerías.
– Solamente necesitaban depósitos sucesivos.
– Su accionamiento era más fácil.

LOS TORNOS.

Han sido uno de los medios de explotación empleados en todas las épocas. Se han utilizado tanto para extraer el mineral, como para desaguar las labores interiores y se instalaban tanto en el exterior como en el interior de la mina.

Dependiendo de la profundidad desde la que había que realizar la elevación, se empleaban zacas o cubos de 6 a 7 arrobas (75 a 87 kg).

Según un informe técnico de 1877, en el distrito frecuentemente se colocaban mal, apoyados sobre caballetes de forma inestable, en lugar de hacerlo con la “mesa”, lo que daba lugar a frecuentes vuelcos con la consiguiente y peligrosa caída de mineral.

Torno descrito por Agustín de Bethancourt

En el citado informe se afirma que los torneros de Linares estaban considerados como los mejores para sacar agua. Una dotación de tres o cuatro zagales de entre 16 y 17 años, eran capaces de sacar 300 zacas en 12 horas desde 25 metros de profundidad.

LOS MALACATES.

Fueron el medio más utilizado para la extracción de mineral y el desagüe de las minas a lo largo del tiempo.

Consistían en un tambor sujeto a un eje vertical que se hacía girar empujado por un animal, generalmente una mula. La cuerda se enrollaba en el tambor de forma que sus extremos se movían en sentido inverso, cuando uno subía el otro bajaba.

Esquema de malacate

Su principal ventaja era la economía y la sencillez de su montaje. En la comarca muy pocos se hacían cubiertos. En otros casos se cubría solo el tambor.

Para la tracción se utilizaban cuerdas de cáñamo, cables de alambre e, incluso, cadenas.
Las cubas tenían de 25 a 35 arrobas (28 a 40 kg) si eran para sacar mineral y de 40 a 78 arrobas (45 a 88 kg) si eran para agua.

El malacate era adecuado para trabajos a profundidades medias. Con poca agua, era eficaz hasta 100 ó 150 metros. Si había mucha agua, la profundidad adecuada para su trabajo era entre 50 y 60 metros. Sin embargo, su uso presentaba dificultades para extraer agua a la vez que se profundizaban los pozos.

Las dimensiones del pozo eran muy variables, oscilando entre 3 x 2 metros y 2,5 x 1,5 metros.

Plano de un malacate