El siglo XIX estará cargado de acontecimientos y sobre todo de legislaciones oportunas, que conseguirán hacer renacer nuestro distrito minero En 1822 se declaran libres de todo derecho particular a aquellos que beneficiasen minas, debiendo pagar únicamente los de patente, correspondiente a las demás industrias y anulando todos los privilegios que a los mineros habían sido concedidos por los anteriores monarcas.
Con fecha 4 de Julio de 1825, se regularán las extensiones superficiales para lo sucesivo, en espacios rectangulares de 300 varas de largo por 200 de ancho. Asimismo en este R.D. se regulará el sistema de regalía minera "perteneciendo a la Corona y Señorío Real el dominio supremo de las minas, nadie tendrá derecho a su explotación sino aquellos que hayan obtenido la concesión real".
Será pues durante los 24 años que mediaron entre la anterior disposición y la emanada el 11 de Abril de 1849 de una extrema prosperidad alcanzándose la cifra de 325 concesiones , y entre esta fecha última y la de 6 de Julio de 1859 se aumentará el número hasta la cantidad de 682 registros mineros.
Haría falta llegar a la segunda mitad para que el florecimiento de la minería llegase a cotas insospechadas para su tiempo, para ello han de suceder dos acontecimientos esenciales en nuestra comarca: la instalación y perfecto funcionamiento de la primera bomba de desagüe, por el capital inglés en la Mina de Pozo Ancho, y en segundo lugar la Ley de Bases emanada por Ruiz Zorrilla en esos momentos Ministro de Fomento, el 29 de Diciembre de 1868, donde los revolucionarios de septiembre se encargarán de ir introduciendo los principios liberales afectando con ello a la minería, de este modo la ley rechaza el principio regalista y acepta el dominio público sobre las minas.
En 1890 la totalidad de las concesiones que figuraban eran de 1011.